Fondo de emergencia

fondo de emergencia

Una de las bases de las finanzas personales es el fondo de emergencia. Es uno de los primeros pasos que debe dar cualquier persona que quiera tener una estabilidad financiera y en este artículo voy a explicar todo lo que debes saber de él.

¿Qué es un fondo de emergencia?

El fondo de emergencia es una cuantía de dinero disponible para hacer frente a gastos imprevistos o posibles faltas de ingresos que podamos tener de forma temporal. Es el “muro” que protegerá a nuestras inversiones. Por lo tanto, todo aquel que quiera tener unas finanzas estables, deberá construir su propio fondo de emergencia. 

De no tener un fondo de emergencia, ante cualquier gasto imprevisto tendremos dos opciones: endeudarnos o vender parte de nuestros activos. Endeudarnos tiene unos gastos más que evidentes, los intereses, además de la atadura que supone tener que devolver un crédito. Vender activos en un momento inoportuno, puede mermar nuestra rentabilidad, también tener que pagar impuestos por plusvalías antes de los deseado, en resumen, gastos y pérdida de rentabilidad. Por lo tanto, tener un fondo de emergencia nos ayudará a tener menos gastos y ahorrar más a largo plazo.

¿Qué requisitos debe cumplir?

Debe cumplir principalmente tres requisitos: ser seguro, estar totalmente disponible
(líquido) y estar separado de nuestra cuenta corriente.

En primer lugar, el fondo de emergencia debe estar en una entidad y producto financiero seguro. Por ejemplo, en una entidad bancaria en una cuenta corriente remunerada. No deberá estar invertido en activos de renta variable ni similar, y mucho menos en entidades o plataformas de dudosa reputación.

Por otra parte, debe de ser totalmente líquido. Al ser el fondo de emergencia nuestra respuesta a situaciones imprevistas, debe de estar accesible de inmediato. No sería válido un producto del que tardemos una semana en disponer de él. Es como “un chaleco salvavidas”, no puede suceder que cuando lo necesitemos no funcione.

Por último, debe estar separado de la cuenta corriente con la que hacemos frente a los gastos habituales. El fondo de emergencia tiene que se perfectamente cuantificable y no poder recurrirse a él, salvo en situaciones excepcionales. Si está dentro de nuestra cuenta con la que hacemos pagos habitualmente, tendremos la tentación de hacer uso de el de forma recurrente y por lo tanto, perderá su eficacia.

¿Para qué se debe usar?

El fondo de emergencia tiene que utilizarse para situaciones excepcionales, y siempre que se use, deberá reponerse lo antes posible a cuenta del gasto mensual de los próximos meses. Por ejemplo, no se debe de hacer uso del fondo de emergencia para pagar un viaje, comprar ropa o darse un capricho. Si se puede utilizar si un mes de forma inesperada se tiene una avería importante en el vehículo, si se dejan de percibir ingresos por algún motivo, o cualquier situación no previsible y a la que no se pueda hacer frente con el gasto mensual del mes corriente.

En cualquier caso, como ya se ha dicho, siempre que se tenga que hacer uso del fondo de emergencia, tendrá que ser repuesto con ahorro en la parte de gasto de los próximos meses. 

Por ejemplo, si tenemos que hacer uso de 500€ del fondo de emergencia, tenemos unos ingresos de 1500€ y unos gastos de 1200€, lo que habrá que hacer es de los 1200€ que gastamos mensualmente, intentar reducir esa cantidad por ejemplo a 1100€ y así en 5 meses habremos repuesto el fondo de emergencia sin que nuestra capacidad de ahorro o inversión se haya visto afectada.

¿Qué tamaño debe de tener?

El tamaño del fondo de emergencia se medirá en función de tus gastos medios mensuales. Ahora bien, no hay una respuesta correcta para todo el mundo. Hay muchos factores a tener en cuenta a la hora de establecer el tamaño óptimo de fondo de emergencia para cada persona. Entre los aspectos a valorar, destacan los siguientes:

Regularidad y estabilidad de los ingresos: alguien cuyos ingresos mensuales sean prácticamente iguales todos los meses no necesitará un fondo de emergencia tan grande como alguien que obtiene ingresos de forma más irregular, habiendo grandes variaciones de unos meses a otros. También la seguridad del empleo que se tenga es otro factor a valorar. Alguien que tenga una posición laboral muy estable, por ejemplo un funcionario, no necesitará un fondo de emergencia tan grande como alguien que tenga un puesto laboral muy poco estable.

Propiedades: un inversor que posea diversas propiedades y vehículos, es probable que se enfrente a más gastos inesperados que alguien que vive de alquiler y no tiene vehículo propio. Por lo tanto, el inversor del primer caso debería de tener un fondo de emergencia más grande que el del segundo.

Liquidez de las inversiones: otro factor importante es la composición de la cartera de inversión de cada uno. Alguien que tenga parte de su capital en activos líquidos, podrá permitirse tener un fondo de emergencia menor que aquel que invierte en activos ilíquidos. Por ejemplo, alguien que tenga acciones o fondos si tuviera un gasto imprevisto demasiado grande, en poco tiempo podría disponer de su fondo de emergencia y también del dinero invertido en fondos o acciones. Aunque como ya expliqué no es lo deseable, en casos extremos se podría llegar a utilizar. En cambio, un inversor que tenga todo su capital en inmuebles y planes de pensiones, debería de tener un fondo de emergencia más grande ya que no podría disponer de sus activos en poco tiempo para poder hacer frente a gastos.

Capacidad de ahorro e inversión: cuanta mayor es la capacidad de ahorro respecto al gasto, menor será el tamaño necesario para el fondo de emergencia. Por el contrario, quien su capacidad de ahorro sea muy pequeña respecto a su gasto mensual, deberá tener un fondo de emergencia de mayor tamaño. Esto se debe a que quien tenga una gran capacidad de ahorro en relación a su gasto, podrá hacer frente mucho mejor a gastos improvistos y en caso de necesidad, podrá reponer el fondo de emergencia en mucho menos tiempo que aquel que ahorre un pequeño porcentaje respecto a sus gastos mensuales.

Estos son varios de los factores que se deben valorar a la hora de establecer el tamaño del fondo de emergencia. En definitiva, tiene que ser una cantidad con la que el inversor se sienta cómodo y seguro. Si es demasiado pequeño deberá o endeudarse o vender activos con demasiada frecuencia, suponiendo esto pérdida de rentabilidad o más gastos. Si por contra, es demasiado grande, se estará incurriendo en un coste de oportunidad al tener demasiado dinero sin generar rentabilidad o generando una rentabilidad muy baja.

Como referencia, la gran mayoría debería de tener un fondo de emergencia con un tamaño igual a los gastos mensuales de entre dos meses y seis. En algunos casos puede ser que haya personas que necesiten un fondo de emergencia algo mayor y en ningún caso se deberá de tener uno de menos de dos meses.

También es importante actualizar el tamaño del fondo de emergencia, ya que nuestras necesidades, o gastos, pueden verse modificadas con el tiempo y el fondo de emergencia debe ir adaptándose a estas circunstancias. Además, se debe de tener en cuenta el efecto de la inflación sobre el fondo de emergencia, que hará que cada año disminuya nuestra capacidad de respuesta a imprevistos.

El aspecto de la inflación se puede solucionar de dos formas: teniendo una cuenta remunerada que nos proporcione una rentabilidad similar a la inflación. Por ejemplo, en estos años con una cuenta remunerada al 1% sería suficiente, o por otra parte, haciendo alguna aportación puntual para actualizar el tamaño del fondo. No hay que obsesionarse con obtener una gran rentabilidad de nuestro fondo de emergencia, pero tampoco se debe dejar de lado la opción de poder obtener algo de rentabilidad. Esto último, cobra especial relevancia para aquellos que tengan un fondo de emergencia de un tamaño considerable. Por ejemplo, alguien que a día de hoy tenga un fondo de emergencia de 10.000€ y decida tenerlo en una cuenta remunerada al 1%, en 10 años habrá ganado 1046,22€ de intereses.

¿Cómo crear y ampliar el fondo de emergencia?

Si no contamos con ningún tipo de liquidez para hacer frente a imprevistos, recomiendo en primer lugar destinar todo el ahorro a crear un fondo de mínimo dos meses. No recomiendo destinar nada a inversión hasta que se llegue a tener un fondo de este tamaño.

A partir de ahí, existen dos opciones. Una es destinar todo el ahorro íntegramente a seguir aumentando el fondo de emergencia hasta que llegue a tener el tamaño que deseamos. La otra opción consiste en parte del ahorro destinarlo a aumentar el tamaño del fondo de emergencia y otra parte a ir invirtiendo. En este punto, lo importante es elegir la opción con la que uno se sienta más cómodo y motivado para ahorrar.

Conclusiones

Un fondo de emergencia es una cantidad de dinero de la que disponemos que nos permite hacer frente a gastos imprevistos. Para que cumpla estas funciones debe de ser un dinero separado de nuestra cuenta corriente, disponible con facilidad y que esté depositado en una entidad fiable y segura.

El fondo debe de utilizarse exclusivamente para gastos que no se puedan prever, no para hacer frente a gastos que podían haber sido previstos o caprichos. Si se necesita hacer uso de él, deberemos reponerlo lo antes posible, tratando de ahorrar en nuestros gastos mensuales en los meses próximos.

Para fijar el tamaño del fondo de emergencia, habrá que valorar diversos factores, teniendo en cuenta que salvo casos excepcionales, el fondo de emergencia debería ser igual a los gastos medios mensuales de entre dos y seis meses. No hay que descartar la opción de obtener una pequeña rentabilidad del fondo de emergencia, que nos permita, por ejemplo, contrarrestar el efecto de la inflación.

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